Seguramente la mayoría de personas hemos oído hablar de «resiliencia» pero quizás no tenemos claro qué significa exactamente. Si seguís leyendo, encontraréis la descripción de lo que es la resiliencia y algunos aspectos básicos para poder desarrollar esta capacidad.
¿Qué es la resiliencia?
La resiliencia es la capacidad de resistir, de no dejarse vencer, de adaptarse a los cambios que la situación nos plantea, recuperarse y poder seguir adelante con una vida plena.
Ser una persona resiliente no significa olvidar lo que ha pasado o evitar la situación, sino afrontar los obstáculos y superarlos, no quedarse estancado viendo sólo la parte negativa de la experiencia.
¿De qué depende la capacidad de resiliencia?
La capacidad de resiliencia varía según las características de la persona, la etapa de la vida en que uno se encuentra, su capacidad de adaptación, etc. También depende del tipo, la gravedad y la duración de la situación problemática o traumática.
¿La capacidad de resiliencia se puede aprender?
Sí, se puede aprender a ser resiliente, es una capacidad que se va construyendo a partir de la interacción con el entorno y, como otras habilidades, se puede practicar y mejorar aquellos aspectos que están relacionados.
¿Cómo puedo ser una persona resiliente?
1. No aislarse, mantener las relaciones afectivas con las personas y crear otras nuevas relaciones, ya que para conseguir ser resiliente y superar las adversidades es indispensable contar con el apoyo emocional de otras personas, como mínimo de una persona (amigo, padre, tutor, profesor, psicólogo, etc.).
2. Tener una visión positiva y de esperanza. Hay que ser positivo, pensar que podemos seguir adelante, que no se acaba nuestra vida ni las cosas positivas de la vida con esta adversidad. Debemos ser capaces de ver la situación con perspectiva, no centrarse sólo en el momento actual, sino comprender que lo que nos ha pasado nos afecta de manera temporal, pero que al cabo de un tiempo ya no nos afectará tanto.
3. Aceptar que los cambios son parte de la vida. Aunque a veces es difícil, tenemos que ver los cambios como una parte de la vida de la que podemos aprender algo. Va muy bien ser personas creativas, generar nuevas ideas o nuevos caminos para hacer las cosas, desarrollar soluciones innovadoras para resolver los problemas. Las crisis nos pueden hacer crecer, convertirnos en personas más sabias y fortalecer nuestros recursos.
4. Aceptar la situación pero sin conformarse, actuar activamente para conseguir tus objetivos. Para seguir adelante es importante encontrar un propósito significativo en la vida, saber qué queremos conseguir. Así podemos dar pasos para acercarnos a estos objetivos. Eso sí, los objetivos deben ser realistas, es decir, estar dentro de nuestras posibilidades de conseguirlos.
5. Tener una visión positiva de uno mismo y cuidarse. Es importante tener una buena autoestima, un buen autoconcepto, sentirse seguro de uno mismo, ser optimista y confiar en ti. Para ser resiliente y superar una adversidad es indispensable que nos cuidamos, desde aspectos más básicos como la alimentación y el sueño, como también ser capaces de centrarmos en nosotros mismos para ser conscientes de cómo nos sentimos, para intentar buscar lo que necesitamos y, si es conveniente, saber pedir ayuda.
Espero que estas palabras os ayuden a confiar en la posibilidad que tenemos todas las personas de superar cualquier adversidad.

